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CHALECOS ANTIBALAS: ¿DE QUÉ MATERIAL ESTÁN HECHOS?

En 1965, una mujer química de origen polaco pero radicada en Estados Unidos dio con la fórmula que posteriormente sería empleada para producir el material que salvaría la vida de cientos de miles de personas en todo el mundo: el Kevlar, la materia de la que están hechos los chalecos antibalas. Su nombre: Stephanie Kwolek, y en el momento de tal tamaño descubrimiento trabajaba para la multinacional DuPont.

Pocos años después y tras lograr estabilizar el Kevlar, DuPont comenzó a comercializarlo con un gran éxito. No obstante, poco tiempo después, hacia finales de la década de 1970, otra empresa del sector, AkzoNobel, desarrolló otro material similar químicamente, el Twaro, que entraba en competición directa con el producto de DuPont.
Tanto el uno como el otro son materiales que se caracterizan por tener una estructura moecular más fuerte que otros materiales muy resistentes, como el acero; sin embargo, el grado de elasticidad de los primeros supera a, por ejemplo, el de la fibra de carbono. La fusión de estas dos características es lo que hace de estos materiales ideales para, entre otros productos, fabricar chalecos antibalas. Además de ser resistente a los disparos y a los cuchillos y punzones, es ignífugo. Por lo general, este tipo de chalecos suelen incluir también una especie de placas metálicas o de origen cerámico que incluso protegerían a su usuario de impactos de fusil.

Sin embargo, hay que especificar que estos chalecos no son del todo impenetrables, ya que en función del calibre de la bala que se emplee esta podría superar todas las capas del chaleco y dañar el tejido orgánico en mayor o menor medida.

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